DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO CICLO C
7 de septiembre de 2025
EVANGELIO: Lc 14,25-33
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: —«Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar».
¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».
COMENTARIO A LA PALABRA
En este domingo del Tiempo Ordinario seguimos caminando con Jesús a Jerusalén. Él tiene clara la meta y, como son muchos los que le siguen, quiere dejarles claro su destino, no sea que vayan a construir sobre terreno arenoso y se desmorone todo el edificio. ¿Y cuéles son esos cimientos falsos? Seguirle para ser curado, para no pasar hambre, para que repartiera con nosotros el poder conquistado… el papa Francisco nos invitaba a examinar las rezones por las que seguimos a Jesús: “necesidades satisfechas, búsqueda de prestigio, deseo de tener una posición o las cosas bajo control, ansia de ocupar espacios y obtener privilegios, aspiración de recibir reconocimientos…” (Homilia 04- 09- 2022).
El que vaya “detrás de Él” debe optar por una “determinada determinación” -como nos dijo nuestra doctora Santa Teresa de Jesús-. (Camino de perfección, cap. 21, 2). Se necesita una firme resolución en libertad que, paradógicamente, nos va a hacer más libres. También San Benito nos lo recordaba en su Regla: “No anteponer nada al amor de Cristo” (RB prólogo 4). “Porque el amor, solo se puede pagar con amor” (RB 72-08).
Para elegir en libertad no podemos atarnos a las cosas materiales, ni enredarnos con relaciones familiares, ni paralizarnos con proyectos personales. Además Jesús quiere que reflexionemos previamente nuesta opción por el Reino como aquel constructor que calcula los gastos de la torre, antes de poner los cimientos. O también como aquél rey que “se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil”.
La vida de fe está siempre en combate; unas veces será manifiesta, como en aquellos paises donde los cristianos son perseguidos hasta la muerte, y otras veces con una lucha interior, orando por los perseguidores y las contradicciones de la vida. Por eso unos días tenemos que salir al combate y otros, pedir treguas de paz, con la seguridad de que Cristo ha vencido la muerte y su victoria es ya nuestra victoria.
Si le entregamos nuestros bienes, proyectos y afectos, cada uno ocupará su lugar en nuestro corazón y podremos salir de nosotros mismos para amar desde el corazón de Cristo.
MEDITACIÓN
“ El bautismo es mucho más que un rito de iniciación: es un encuentro personal con Cristo y una entrada en la gran familia de Dios. Quienes se han bautizado en Cristo “se han revestido de Cristo” (Gál 3,27) y están llamados a renunciar a la “cultura de muerte” presente en la sociedad contemporánea y a mantener encendida esa luz “con la escucha de la Palabra de Dios y la comunión asidua con Jesús en la Eucaristía”. Cristo es médico, fuente, justicia, fuerza, camino y luz para quien lo sigue. Para vivir felices y en paz, estamos llamados a poner nuestra esperanza en Jesucristo. Cristo es guía, camino y destino para quien confía en Él. El catecumenado continúa a lo largo de toda la vida, con momentos de alegría y momentos difíciles. Es un estímulo para “permanecer conectados con el Señor”, para dejarnos “tocar” personalmente por la gracia de Dios, por elección y camino personal, a través de la Palabra y el testimonio de Jesús. Así “nos convertimos en cristianos auténticos”, de lo contrario sólo seremos “cristianos de conveniencia, de hábito o de comodidad”. (Del discurso del papa León XIV a catecúmenos y neófitos franceses. 29 julio 2025).
ORACIÓN
Mi vida de fe está en construcción: Mi vida de fe está en combate,
¿Cómo formar una torre muy alta? pero no siempre lucho en la batalla
Comenzaré poniendo los cimientos; Si mis enemigos son veinte mil,
humildad y conversión hacen falta. no es buen momento, la guerra no estalla,
Negarse a si mismo y tomar la cruz, enviaré una embajada de paz,
me liberan de una vida chata; para que no me asalten la muralla,
posponer mis relaciones y afectos, pero en mi interior seguiré rezando.
agilizan la predicación santa. Si un día el enemigo me avasalla,
Mis planes, deseos y posesiones, estaré entrenada por el Paráclito;
sin el Señor, no forman vida grata. ¡el combate de la fe, no se acalla!



¿Desea escribir un comentario?